13 diciembre, 2011

El colchón

Del momento aquel,
en que te fundías sin tabú.
Olor, color y calor
de dos cuerpos agitados,
donde no se explica,
solo se vive.
De otro serás,
mas tu pecho y sus consecuencias sobre el mio
siguen su vaivén de colores
en tus ojos y tus entrañas.

Sobre cuerpos complices, incomprendidos y lejanos,
se reprimen al mandato de la resistencia
y sigues soñando con mi espalda.
Manos sobre el cuello,
no asfixian.
Son el preámbulo de lenguas desatadas,
sin limites ni lugares desconocidos,
que conocen el sabor de cada rincón hirviendo en deseo.

Buscaría... quizás sea un buen final.