No toca, no piensa, no razguña ni duele.
Definitivamente el sol no es de madera,
y las nubes no saben de dias despejados.
La toalla esta en el suelo y se esta secando,
de a poco se funde con la tierra.
No queda nada y el amanecer
no vuelve a regalar mas que el mejor camino,
la huida.
... renuncio.